El alumno no tiene que elegir entre hablar todos los días o tener a alguien que le enseñe. Encontrará ambas cosas en tu centro de idiomas.
Ninguna de las dos primeras opciones son malas: son incompletas. Tu centro es el único sitio donde el alumno tiene las dos de manera coordinada, nota avance de verdad y se queda.
Lo que el alumno habla entre semana llega a la mesa del profesor, lo trabaja con él y dirige a la IA hasta la siguiente clase.
Una situación nueva cada día, a su nivel y sobre lo que le interesa, que solo se resuelve hablando.
Pronunciación fonema a fonema, gramática, vocabulario en riesgo de olvido y qué le engancha.
Qué trabajar, cómo corregirlo y qué objetivo plantear. Llega preparado sin haberlo preparado.
La hora humana se dedica a corregir y a marcar el rumbo, no a averiguar por dónde iba el alumno.
Y vuelve a empezar: el objetivo que marca el profesor es lo que la IA practica al día siguiente.
Por eso el alumno que de verdad quiere aprender el idioma valora más a su centro que a cualquier app: es el único sitio donde alguien sabe quién es, qué le cuesta y qué toca mañana.
Sin tarjeta de crédito
Todo tu centro de un vistazo. Arrastra un alumno a un grupo o a otro profesor, asigna quién paga cada matrícula y reparte las clases grupales.
Tu alumno practica conversación todos los días con un personaje de IA, en un contexto narrativo diseñado de manera personalizada según sus objetivos e intereses. Las sesiones son analizadas para darle todo el contexto al profesor antes de la siguiente clase.
Saber más
Tu centro tiene su propio campus, y las actividades las escribe la IA a partir de los materiales que ya usas. Tú revisas y publicas.
La formación en idiomas ha evolucionado
y tu cliente también
Convierte la formación en idiomas en desarrollo de habilidades comerciales y de negociación que cada empleado practica en situaciones profesionales reales.
No entregues solo asistencia, horas y niveles. Demuestra qué capacidades está desarrollando cada persona.
Haz aflorar talento que puede pasar desapercibido: personas con especial progresión, afinidad o capacidad para determinados contextos internacionales.
Relaciona la formación con decisiones que importan al cliente: desarrollo, movilidad, promoción, expansión y nuevas responsabilidades.
Matrículas, clases, bonos, cobros y facturas se crean automáticamente. La IA, además, te interpreta los datos, te los explica y contesta a lo que le preguntes para que puedas tomar siempre las mejores decisiones en tu negocio.
El CRM está dentro, así que el contacto que entra hoy por WhatsApp puede ser alumno mañana sin teclear sus datos otra vez. Y si un alumno deja de practicar, salta el aviso.
Your Language Coach se integra fácilmente con todas tus herramientas. Tu asistente de IA, tu programa de contabilidad y las salas donde das clase online se conectan al sistema y los datos fluyen de manera eficiente.
Con servidor MCP para que puedas preguntarle a Claude por tu centro en lenguaje normal —«¿qué contactos llevan una semana sin respuesta?»— y pedirle que actúe: crear una tarea, mover el embudo, registrar un coste.
Conexión automática con programas de contabilidad, como Holded, Contasimple, Sage, etc. Cada factura que emites se envía sola, sin pulsar nada. Gestiona de manera eficiente las tareas administrativas de tu negocio sin complicaciones.
Cada profesor conecta su propia cuenta y las clases se programan solas, el enlace le llega al alumno en su app, así como la grabación de la clase, y el evento entra en el calendario del profesor.
No. La IA lleva la práctica diaria de speaking, pero el profesor sigue siendo quien guía, corrige y decide. Antes de cada clase tiene un resumen de lo que su alumno ha practicado y cómo le ha ido, así como todo lo necesario para el desarrollo de la misma.
Las apps de speaking compiten directamente contigo por la atención y el bolsillo del alumno. Your Language Coach funciona al revés: refuerza tu marca y tu metodología, no compite con ellas. Por eso no es una app más, es una herramienta para tu centro.
Vale para cualquier centro, sin importar lo digital que sea tu equipo hoy. No hay curva de aprendizaje técnica: el profesor recibe el trabajo hecho antes de cada clase. La única condición real es que tengas alumnos que quieran mejorar su speaking, que es prácticamente cualquier centro de idiomas.
Implantas en tu centro una infraestructura de IA que puedes convertir en varias líneas de negocio nuevas: refuerzo para tus alumnos de grupo, coaching individual a un precio inferior al de un particular, programas para empresas, y mucho más. Es una forma de aumentar tu facturación y hacer crecer tu negocio, sin abrir más locales y con el equipo que ya tienes. Compruébalo con la demo gratis.
La configuración inicial de tu centro, con tu marca y tu logo, está lista en pocos días. No es un proyecto de meses ni requiere integración técnica compleja por tu parte.
Sí, la IA se adapta al nivel de cada alumno de forma individual, desde principiante hasta avanzado. También existe una versión pensada para alumnos más jóvenes, con un ritmo y contenido adaptados a su edad.
No, acceden desde una app con tu marca, sin configurar nada y tan sencilla de usar como cualquier otra aplicación de móvil que ya conocen.
No. Subes lo que ya usas —un PDF, una página web, un vídeo de YouTube o un audio— y la IA te devuelve las actividades: cuestionarios, artículos de lectura, ejercicios de leer en voz alta y conversaciones que corrige ella misma. Tú revisas y publicas lo que te convence.
Sí. Los contenidos se generan al nivel que tú marques, tanto en MCER como en HSK, JLPT o TOPIK, y partiendo de tus propios materiales. El campus es el de tu centro: tu programación, tu criterio y tu marca, no un catálogo cerrado que viene de fábrica.
No. El profesor asigna contenidos como tarea y el estado y la nota se calculan solos a partir de lo que el alumno hace: lo que completa, los intentos de cada cuestionario y las actividades de voz. Lo que antes era una hoja de cálculo aparte ya viene hecho.
Sí. Matrículas, clases, grupos, bonos, cobros, recibos, facturas y remesas al banco están dentro y se generan automáticamente a partir de la actividad real del centro. No hay que pasar datos de un sitio a otro ni cuadrar dos sistemas a final de mes.
Sí, y también cada grupo y cada línea de negocio. Verás el coste real de cada profesor, tu punto de equilibrio y la relación entre lo que te cuesta captar a un alumno y lo que deja mientras está contigo. Son las cifras con las que se decide subir precios, abrir un grupo o cerrarlo.
No. La IA interpreta los datos por ti: te explica en lenguaje normal qué está pasando, por qué y qué conviene decidir. Y puedes preguntarle lo que quieras sobre tu centro, como se lo preguntarías a un director financiero.
No, el CRM está dentro. Los mensajes de WhatsApp y de email de cada persona se ven en un solo hilo, y el contacto que entra hoy se convierte en alumno mañana sin volver a teclear sus datos. Los seguimientos avanzan solos y se paran en cuanto la persona contesta.
Porque salta el aviso antes de que ocurra. Al estar la práctica diaria y la gestión en el mismo sitio, el sistema ve que un alumno ha dejado de practicar o de venir y te lo dice cuando todavía se puede hacer algo, no cuando ya ha pedido la baja.
Sí. Con Holded la conexión es directa: pones la clave una vez y cada factura que emites se envía sola. Para a3ASESOR o Contasimple, el sistema genera el fichero que tu gestoría importa con el formato que espera cada uno, y para cualquier otro programa, un CSV o un Excel. La facturación cumple VERI*FACTU.
Sí. Tenemos servidor MCP, que es el estándar abierto con el que los asistentes se conectan a sistemas externos, así que vale para Claude, ChatGPT, Gemini, Copilot o Cursor. Conectas el tuyo una vez y le preguntas en lenguaje normal por el margen, el embudo o un alumno; también puede actuar —crear tareas, mover contactos, registrar costes— siempre con los permisos de la persona que ha conectado, con revocación en un clic y con registro de todo lo que hace.
No. Cada profesor conecta su propia cuenta de Zoom o de Microsoft 365 y sigue trabajando igual. Al programar la clase, la sala se crea sola, el enlace le llega al alumno a su app y la clase queda grabada para que pueda volver a verla. En Zoom, además, al terminar la clase la IA te propone ya las notas de la sesión y el objetivo siguiente, a partir de la transcripción.
Los datos pertenecen a tu centro. Tú decides quién tiene acceso y cómo se usan dentro de tu propio entorno. Nunca se comparten con terceros ni se utilizan para entrenar modelos de IA.